¡Mamá, tengo hambre!

Tengo dos hijos varones. Uno tiene 6 y el otro 1. Y tienen hambre a todas horas. A TODAS horas. El grande es el que me ha inspirado a comenzar este blog. Una de sus frases más repetidas es “mamá, tengo hambre”. Da igual si hace menos de una hora que comimos, da igual si no hace mucho que merendamos. Siempre tiene hambre y crece a toda velocidad. El pequeño también, aunque lo expresa de una forma menos verbal, gritando como si no hubiese un mañana. Si los miras por la noche parece que están más grandes que cuando se despertaron por la mañana. Hay que alimentarlos bien, para que crezcan sanos y se conviertan en dos hombres fuertes y guapos. ¡Y esa responsabilidad es mía! ¿Yo? Que como lo que sea, que no sé cocinar y que me aburre enormemente el tema alimento a no ser que se trate de qué pedir a domicilio. Lo llevo crudo. A  ver cómo me las arreglo para mejorar sus dietas, educarles a comer bien y ser yo misma un buen ejemplo de cómo alimentarse. Ay mamita, que difícil. Me voy porque el grande me grita desde el salón: ¡Mamá, apaga el ordenador ya, que tengo hambre!